Creo que el problema medular, básico de mi vida es que yo, personalmente, odio a Lucita. Y ya que Lucita soy yo misma, estamos jodidos. Pero es que ha habido tantas razones para odiar a la estúpida Lucita, hay que tenerle tanta paciencia a la pobre, que quererla se me sigue haciendo difícil. Y ahora la quiero mucho más que antes, pero aun así, no lo suficiente, no lo saludable.
Estuve leyendo un libro que compré el otro día, se llama Al diablo con las dietas. Es un libro en pro del movimiento belleza y salud para todas las tallas, también llamado de Liberación de la gordura. La idea principal del libro es dar tips para ser linda y saludable y orgullosa de sí misma dejando de odiar al propio cuerpo y de seguirse torturando a punta de dietas y sintiendose culpable por no conseguir ser delgada para siempre.
He visto que lo que dice ese libro es cierto, que tengo muchísimo odio hacia mi misma, hacia mi cuerpo, que me culpo a mi misma, que me siento fea, inutil, torpe, que mi físico se vuelve una medida de mi calidad moral y humana y de mi valor como persona y que vivo en el sueño de ser delgada, que me impide disfrutar de aqui, de ahora, y vivo postergando o cancelando cosas que me gustarían, poque siento que no puedo hacerlas si no estoy flaca porque seré ridícula, estúpida y horrible.
Lo que gano con eso ser infeliz, porque por más esfuerzos que haga no puedo vencer a mi cuerpo, pero yo sigo pensando que es mi culpa por no ponerle más empeño, pero acaso no le he puesto empeño muchas veces desde los 12 años? He pasado por eso tantas veces que sé positivamente que a menos que desarrolle un transtorno alimentario peremne, una persona genéticamente gorda no podrá ser delgada para siempre. Que sí es perfectamente factible ser saludable y gordo, como lo es estar enfermo y delgado. Creo que no como mucho más que cualquier persona normal, en muchas ocasiones y por largos periodos de tiempo he comido mucho menos, y creo que como bastantes más verduras que la mayoría, pero además que me viene de familia, lucho contra un desorden hormonal de nacimiento.
Y sin embargo, sigo odiandome porque no lo he intentado lo suficientemente bien y porque no me puedo conformar con ser como soy, y mientras no pueda ser de otra manera, nada en mi vida vale la pena. Quisiera agarrar y poder finalmente aceptarme como soy, pero culturalmente nos han entrenado a creer que el peso si lo podemos cambiar y que no hay que dejar de intentarlo, aunque nos arrastre a un espiral de culpa y frustración y odio y baja autoestima, y la gente alrededor se atribuya derecho a juzgarnos siempre con superioridad.
Me es muy dificil querer a lucita y vivir en este mundo lleno de odio. Nadie me mira mal ni me hecharía la culpa por ser bajita, o por la forma de mi nariz, o mi color de piel, o mi pastrula forma de ser; por eso me es sencillo no sentirme responsable de eso y aceptarlo con orgullo. Me gusta ser bajita, me encanta mi color y nunca me haría una jodida rinoplastía y soy friki a mucha honra.
Pero mi peso, sigue siendo algo que no puedo manejar. Y ya debería dejar de importarme de una buena vez. Ya no debería seguir haciendome daño cada cierto tiempo para tratar de agradarle a gente que ni me conoce ni les importo.
Quisiera tener el valor suficiente para aceptar de una buena vez que no seré delgada nunca, y que eso no es una desgracia ni equivale a que no seré ni feliz ni bonita ni que no mereceré ser amada nunca, simplemente, que no voy a ser flaca, pero que igual puedo ser todo lo que yo quiera.
Todavia sigo atrapada en la fase de querer volver a intentar matarme de hambre de nuevo porque me odio mucho a mi misma.