Erase una vez un gatito que quería ser feliz.

miércoles, 20 de junio de 2012

Odio

Creo que el problema medular, básico de mi vida es que yo, personalmente, odio a Lucita. Y ya que Lucita soy yo misma, estamos jodidos. Pero es que ha habido tantas razones para odiar a la estúpida Lucita, hay que tenerle tanta paciencia a la pobre, que quererla se me sigue haciendo difícil. Y ahora la quiero mucho más que antes, pero aun así, no lo suficiente, no lo saludable.

Estuve leyendo un libro que compré el otro día, se llama Al diablo con las dietas. Es un libro en pro del movimiento belleza y salud para todas las tallas, también llamado de Liberación de la gordura. La idea principal del libro es dar tips para ser linda y saludable y orgullosa de sí misma dejando de odiar al propio cuerpo y de seguirse torturando a punta de dietas y sintiendose culpable por no conseguir ser delgada para siempre.

He visto que lo que dice ese libro es cierto, que tengo muchísimo odio hacia mi misma, hacia mi cuerpo, que me culpo a mi misma, que me siento fea, inutil, torpe, que mi físico se vuelve una medida de mi calidad moral y humana y de mi valor como persona y que vivo en el sueño de ser delgada, que me impide disfrutar de aqui, de ahora, y vivo postergando o cancelando cosas que me gustarían, poque siento que no puedo hacerlas si no estoy flaca porque seré ridícula, estúpida y horrible.

Lo que gano con eso ser infeliz, porque por más esfuerzos que haga no puedo vencer a mi cuerpo, pero yo sigo pensando que es mi culpa por no ponerle más empeño, pero acaso no le he puesto empeño muchas veces desde los 12 años? He pasado por eso tantas veces que sé positivamente que a menos que desarrolle un transtorno alimentario peremne, una persona genéticamente gorda no podrá ser delgada para siempre. Que sí es perfectamente factible ser saludable y gordo, como lo es estar enfermo y delgado. Creo que no como mucho más que cualquier persona normal, en muchas ocasiones y por largos periodos de tiempo he comido mucho menos, y creo que como bastantes más verduras que la mayoría, pero además que me viene de familia, lucho contra un desorden hormonal de nacimiento.

Y sin embargo, sigo odiandome porque no lo he intentado lo suficientemente bien y porque no me puedo conformar con ser como soy, y mientras no pueda ser de otra manera, nada en mi vida vale la pena. Quisiera agarrar y poder finalmente aceptarme como soy, pero culturalmente nos han entrenado a creer que el peso si lo podemos cambiar y que no hay que dejar de intentarlo, aunque nos arrastre a un espiral de culpa y frustración y odio y baja autoestima, y la gente alrededor se atribuya derecho a juzgarnos siempre con superioridad.

Me es muy dificil querer a lucita y vivir en este mundo lleno de odio. Nadie me mira mal ni me hecharía la culpa por ser bajita, o por la forma de mi nariz, o mi color de piel, o mi pastrula forma de ser; por eso me es sencillo no sentirme responsable de eso y aceptarlo con orgullo. Me gusta ser bajita, me encanta mi color y nunca me haría una jodida rinoplastía y soy friki a mucha honra.

Pero mi peso, sigue siendo algo que no puedo manejar. Y ya debería dejar de importarme de una buena vez. Ya no debería seguir haciendome daño cada cierto tiempo para tratar de agradarle a gente que ni me conoce ni les importo.

Quisiera tener el valor suficiente para aceptar de una buena vez que no seré delgada nunca, y que eso no es una desgracia ni equivale a que no seré ni feliz ni bonita ni que no mereceré ser amada nunca, simplemente, que no voy a ser flaca, pero que igual puedo ser todo lo que yo quiera.

Todavia sigo atrapada en la fase de querer volver a intentar matarme de hambre de nuevo porque me odio mucho a mi misma.

martes, 3 de abril de 2012

no sé, hoy estaba especialmente triste

Me has roto el corazón tantas veces
y con tantísima crueldad,
que tú no notas,
que he acabado por creer que eso es normal
y que me lo merezco;
que tal vez es que soy de verdad
inútil o egoísta o torpe o fea
o todo a la vez
y debo serlo,
sino, me querrías
y no estaría en este hueco
entre tu indiferencia y tu desprecio.

Pero aun no tuve tiempo de hacerte algún daño;
tal vez así soy,
un conjunto intrínseco de imperfecciones,
un fracaso.
Me siento sola.
Me odio ahora, te odio.
Odio a todo el mundo.
Tengo cinco años y odio a todo el mundo,
principalmente a mí y por eso lloro.
Y me gritan y me dicen que me calle.
Entonces me callo.
Desde entonces solo me callo.

domingo, 11 de marzo de 2012

Un puto diario de anorexica de mela

Martes 14/06/11
Zanahoria 27 g-  11 cal
espinaca 20 g -     4 cal
tomate 74 g -      16 cal
apio 48 g              8 cal
atun al agua 32 g 41 cal
chirimoya 67 g    50 cal
manzana 68 g      40 cal
aliño ensalada     30 cal
total: 200 calorías
peso: 56 k

Miércoles 22/6/11
acelga 31 g            9 cal
caigua 46 g            7 cal
apio 24 g               4 cal
tomate 79 g          17 cal
aliño ensalada       30 cal
te                             2 cal
salvado de trigo    11 cal
total: 80 calo rías
peso: 55 k

Viernes 1/07/11
espinaca 34 g       6 cal
caigua 43 g          8 cal
tomate 85 g        19 cal
anchoveta 50 g   63 cal
pera 50 g            28 cal
aliño ensalada    30 cal
cafe                      4 cal
total: 158 calorías
peso: 54 k

juves 14/7/11 
col 92 g             18 cal
apio 43 g            7 cal
tomate  57 g      13 cal
anchoveta 65 g  81 cal
aliño ensalada   20 cal
huevo               108 cal
lenteja 11 g        34 cal
te y café              7 cal
total: 288 calorías
peso: 52 k

Poco después de eso, hacia fines de julio lo dejé, porque me estaba matando. No creo algún día poder volver a estar tan loca o desesperada, ni tener de nuevo la fuerza física y la inconsciencia mental como para que me vuelva a suceder. Fue lindo estar flaca, pero a ese precio nunca más. Yo hice 2 veces seguidas el ABC camp, que es una dieta de campo de concentración que dura 50 días en que se intercala días que puedes comer 500, 400, 300, 200, 100 y 0 calorías por día. Me hice adicta al sorbitol de los trident, a la cafeína y al agua con L-carnitina. Habia días que compraba algo rico que me moría por probar y me lo comía por el gusto de saborearlo e inmediatamente lo iba a devolver. Y lo peor que cuando finalmente estuve delgada eso no me hizo feliz. Mi vida no cambió un carajo por eso.

Las personas piensan que una anorexica es un palito viviente a quien se le notan todos los huesos  evidentemente está mal de salud. Pero no, yo que he visitado muchos blogs ana y mía he visto muchos casos de anorexicas que se ven perfectamente saludables e incluso hay anorexicas que se ven gorditas, y claro si una chica comienza siendo obesa, puede que sea anorexica y haya perdido 20 kilos y aun le falta perder 10 más. No todas las anorexicas son ultradelgadas.

Bueno, después que volví a comer como la gente he vuelto a engordar, ahora estoy, como siempre he estado, tal vez deba bajar unos 5 kilos, yo sé la forma saludable de hacerlo, he leído bastante de eso y hasta puedo dar consejos. Me dejé llevar por la obsesión y la desesperación esa vez.

Prometo ya nunca volverlo a hacer.

sábado, 3 de marzo de 2012

Mi problema con la gente

Una de las cosas que más problemas me causa en la vida es tenerle miedo a la gente. Desde muy pequeña nunca he podido acercarme a las personas desconocidas sin sentir un coctel de emociones negativas, no por ellos, por mi. Es uno de los criterios diagnosticos del transtorno de personalidad por evitación, cuando leí esto en una página sobre el transtorno, vi que eso era exactamente lo que se me pasa por la cabeza cada vez que estoy frente a alguien desconocido al que no me puedo animar a hacerle la conversa:

"Las personas con este trastorno tienen un patrón de pensamiento disfuncional que está en la base de su comportamiento evitativo. Estas creencias reflejan la impresión que tiene de sí mismo y de los demás. Es posible que de niños hayan sido criticados o rechazados por una persona importante para ellos (padre, madre hermano, compañeros). Esto los llevó a desarrollar ciertos esquemas de pensamiento sobre sí mismos, como: "Hay algo defectuoso o malo en mí", "Soy inadecuado", "No gusto a nadie", "No encajo", Soy diferente y desagradable", y sobre los demás: "Me rechazarán, "No les importo", "No les intereso". Sin embargo, no todas las personas que son rechazadas o criticadas por los demás desarrollan un trastorno evitativo. Para que esto suceda deben haber interpretado lo sucedido mediante ciertos supuestos y creencias, como: "Si mi madre me trata así, seguramente es porque soy una mala persona", "Si los demás me rechazan es porque soy defectuoso", "No tengo amigos porque soy ridículo", "Si ni siquiera les gusto a mis padres, es imposible que le guste a los demás".

Recuerdo que la primera vez que leí ese párrafo lloré. Es algo que llevaba en el inconsciente, y aunque ahora lo sé, aún continúo sin poder dirigirme a otras personas. Siempre siento de antemano su rechazo, y si acaso me aceptaran, siempre pienso que es por lástima, compasión o por buenos modales, pero que en el fondo, estoy siendo incómoda y que están deseando que me vaya lo más pronto posible, me siento culpable, avergonzada y me voy.

Solo me siento protegida cuando voy con gente conocida, familiares o amigos cercanos. Ni siquiera me vale estar entre personas que solo haya saludado o visto un par de veces, para mi siguen siendo desconocidos. Para mí, esa chica Natalia, a quien llevaron a mi casa en la reuna Alicia, o esa chica Priscila, que estaba la vez que fuimos a comer pizza, son totales desconocidas, si las viera un día en algún sitio y no estuviera ningún conocido común allí, no podría pasarles la voz y decirles, oye, tu eres amiga de tal, nos conocimos tal día. No puedo, porque me da miedo, para mi cabeza, son personas desconocidas y me dan miedo. Incluso cuando he tenido un amigo que en un tiempo es cercano, pero luego se aleja y cambia la situación puede que ya no pueda volver a hablarle, porque se vuelve extraño de nuevo.

Para mí es un lastre tremendo ser así. Yo quisiera poder salir de mi casa, me gustaría conocer otra gente con gustos similares, pero no puedo, porque para ir a un grupo nuevo, significa que todos serán desconocidos, y por tanto no podría hablarles. Cuando quise ir al club de fans del calamar me di cuenta que no podía, toda la gente allí le gustaba la misma música que yo, recuerdo que fui a un tributo y estaban allí el organizador a quien conocía por internet, y yo no podía irme porque eran las 5 y estaba esperando a que clareara y comenzaran a pasar las combis. Y yo me quedé sentada sola en una mesa, mientras la poca gente que quedaba se juntaba, incluso me llamaron y fui a sentarme con ellos, pero me sentía fatal, solo quería que clareara cuanto antes para marcharme y luego ya no volví a ir más a los tributos.

Y así me pasa que a veces voy a un lado, entro, miro, me da miedo la gente que esta conversando en pequeños grupos y me regreso a mi casa. Siempre ha sido imposible para mi interrupir a gente que no conozco, siento que no merezco importunar a los demás y que es de mal gusto que vaya una desconocida a tratar de meterse en conversaciones ajenas. Pero incluso siento que tampoco debo importunar a la gente que está sola.

Y lo peor es que los amigos de mis amigos, siguen siendo desconocidos para mi. Yo no tengo conocidos de vista, así vea a alguien todos los días, si nunca tuve una verdadera conversación con esa persona, mas que saludarla y tres o cuatro palabras; pues es un desconocido. Yo aunque tuviera una emergencia no podría pedir ayuda, aunque me quedara botada en la calle sin dinero en la lluvia, no podría pedir ayuda. Estoy sumamente desamparada.

Solo no tengo miedo de las personas que a todas luces tienen problemas de socialización tan grandes como los míos, o que ya las he conocido un tiempo prudencial por internet, o en su defecto, me las han presentado cuando estoy razonablemente ebria. Fuera de esto, toda la gente me da miedo, incluso los frikis y los nerds, aunque ellos un poquito menos, digamos que si tuviera que hacerle habla a un friki desconocido, al menos no me da taquicardia ni me da una angustia parecida a querer morir, solo me travo y se me sube la presión.

jueves, 1 de marzo de 2012

Este será mi blog público

Hace tiempo que tendría que haber hecho un blog público, me gusta el otro, pero casi no lo lee nadie, claro, es por cuestiones de seguridad, bla bla. Pero me gusta escribir, y uno de los chistes de escribir es que la gente te lea. Acá pondré lo que no sea demasiado dificil de exponer al mundo. Las cosas que no me hagan quedar como psicótica, ni pervertida mal,  ni me puedan acarrear demandas legales, ni traigan especial problematica a mi existencia. Sí tal vez sea más aburrido, pero es que por eso es público. Se supone entonces que este blog será más "normal", como si tal cosa pudiera provenir de mi.

Puedo poner aquí, para el rescate, piezas recuperadas de otros blogs que ya no existen más, o que nunca llegaron a ver la luz. Este es una especie de mirador, para ver como lo he estado haciendo estos años y todo lo que aún me falta.

Soy su anfitriona, Lucita Persita, una friki melancólica, ansiosa y temperamental.
Welcome.